He cruzado océanos de tiempo para encontrarte...

sábado, 6 de febrero de 2010

Discriminación.

De pequeños, cuando comemos gominolas
e inusualmente encontramos una de diferente color
o quizá más pequeña
por simple defecto de fábrica,
llegamos incluso a pelearnos por comerla.
Y en un nuestras mentes resuena
"¡me he comido la rara!"

Pero poco a poco
a medida que vamos creciendo
repudiamos todo lo que es diferente a un conjunto
y cuando encontramos una gominola de diferente color
o quizá más pequeña,
por simple defecto de fábrica,
la despreciamos.

Y poco a poco,
cuando encontramos a una persona diferente
o quizá más inusual,
por simple hecho del destino,
llegamos a apartarla de nuestra bolsa
de gominolas.

5 comentarios:

  1. Siempre te queda juntarte con las demás gominolas expulsadas...

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  2. ¡A mí me encanta comerme la gominola rara!



    (mimo
    de mamut)

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  3. Qué razón llevas.
    Pero bueno, ya sabes cómo es la gente. Para ellos, el ser diferente es ser malo. No vale la pena.

    ResponderEliminar

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