He cruzado océanos de tiempo para encontrarte...

domingo, 31 de octubre de 2010

esta nostalgia se me clava como cuchillos (1)

Y entonces empezaron a amarse. No salvajemente, sino con dulzura.
Y al mismo tiempo que se amaban, se hacían daño. La nostalgia se les clavaba como cuchillos, y estos cuchillos se les clavaban en las cicatrices... haciendo una minuciosa autopsia de ese dolor que yacía, desde hace tiempo, enterrado.

Ella quería llorar mientras él la amaba. No sabía a ciencia cierta si era porque lo había anhelado demasiado, o porque sabía que aquello no era real... que no duraría demasiado. Como nunca duró.
Sabía que, al igual que aquella vez, al igual que siempre, en unos instantes, llegaría a tocar el Cielo con la yema de sus dedos... y después sería arrastrada de nuevo hacia el Purgatorio. 
Y no era cosa de uno, o de otro. No era culpa de nadie. No era algo que se pudiera solucionar... era algo que era así, que siempre había sido así.
Y esque ya ni siquiera se molestaban en preguntarse un "¿y si...?" retórico. Nunca habían podido evitar sentirse decepcionados con la que, sabían, era la única respuesta posible.  Y sabían que ahora no iba a ser diferente. Y menos después de tanto tiempo.

Ella se moría por soltar un tímido "No me dejes", pero no se veía capaz de tener que soportar otro silencio sentenciador.
Había soñado tanto con esto... y ahora se percataba de que entre el dolor que se había imaginado y el que sentía ahora existía una diferencia abismal. Y eso le dolía tanto.
Le dolía tanto esa confortabilidad.

La añoranza rezumaba por cada uno de sus poros, y al mismo tiempo... los recuerdos, el dolor, martilleaban constantemente en sus corazones que, encogidos, se debatían entre apostar sobre lo imposible o vivir cargando con la amarga incertidumbre.
Sin embargo, ninguno de los dos quería soltar al otro. Se agarraban muy fuerte... en un intento desesperado de retener el calor del otro... como si así fuera posible retener todo lo que ya habían perdido un día, y que justo en aquel momento volvía, como una reminiscencia de lo que fue... una reminiscencia de todo lo que se había perdido en un camino que no sabían si hubiera podido ser mucho más largo.

Pero en aquel momento, justo en aquellos instantes, no querían pensar en nada. No querían pensar ni en la ternura, ni tampoco en los remordimientos, ni tampoco en el dolor... lo único que ellos querían era quedarse así, pegados, sin pensar en nada mientras se amaban, sin dictar un final para aquello que ahora volvía, que no era ni por asomo lo que en un día muy lejano había llegado a ser, pero que en el fondo, muy en el fondo, conservaba esa calidez.
Esa calidez que les hacía sentir una presión y, al mismo tiempo, un alivio en sus pechos.

sábado, 30 de octubre de 2010

Diario de Destino: página cuatro.

BORRATE DE MI MENTE...
por favor. bórrate...
esque acaso vas a quedarte ahi para el resto de mi puta vida?
vetevetevetevetevete
cada vez que me acuerdo de ti comprendo el placer que encuentran en el sufrimiento
esa gente que se corta los brazos...
estoy HARTA.

esta puta nostalgia se me clava como cuchillos.
vete.

domingo, 17 de octubre de 2010

pills of blood, blood and rust

"Mamá siempre me decía que la vida es como una caja de bombones. Nunca sabes lo que te va a tocar"

Frost

Frost
Sylvia Ji

Air de Primtemps

Air de Primtemps
Elvira Amrheim

inCARNation

inCARNation
Mark Ryden