He cruzado océanos de tiempo para encontrarte...

lunes, 29 de noviembre de 2010

wingless faeries


Es el país de la luna oscura
es la habitación deshabitada
es la más bella criatura
es la dama descorazonada.
De olvido vive y de olvido muere
como planta en jardín olvidado
sabiendo que nadie la quiere
sabiendo que nadie la ha amado.

jueves, 18 de noviembre de 2010

esta nostalgia se me clava como cuchillos (2)

Destino camina por la calle, tarareando una canción de sus tiempos de vampiros, de electricidad, y de chicos brutos que se enamoraban por primera vez y que no sabían como declararse sino por poemas. Hoy casi se ha olvidado de que esa canción siempre la hace llorar.
Destino entonces se imagina que se encuentra con él de casualidad (algo que, perfectamente, sabe que es imposible que ocurra; pero ella siempre fantasea con ese encuentro fortuito. Tiene la esperanza de que algún día suceda), sonríe y empieza a recrear la pantomima en su mente. La pantomima que siempre se ha imaginado.

Ella estaría caminando por la calle de los restaurantes. Entonces lo vería a él de lejos, pero él a ella no. Entonces Destino bajaría la mirada, y fingiría no haberlo visto hasta cruzarse con él; entonces se haría la sorprendida. Pero no la sorprendida alegre, sino la sorprendida triste. En el caso de que llevara algo en las manos, seguramente lo dejaría caer, para hacer más creíble su sorpresa y más dramático su dolor.
Además, eso le serviría un poco para conmoverle y recordarle el daño que le había hecho tiempo atrás. De esa manera él se sentiría mal, y no se le olvidaría que la quería, como siempre le pasaba. Esque siempre se olvidaba de eso.

Entonces él la miraría y le daría un abrazo, como si no hubiera pasado nada. Pero a ella no le importaría eso, porque le importaría más el hecho de que él estuviera ahí, mirándola con agrado, y no con desprecio.
Seguro que él le hablaría con palabras amables, tal y como en los sueños de Destino siempre hacía.

Seguro que él estaría en la ciudad porque ha venido a hacer algo de progres con sus amigos progres, (la única excusa que se le ocurría a Destino). Pero seguro que le da igual, porque es Destino, y si es Destino, tiene que irse con ella y dejar a sus amigos colgados, murmurando entre ellos "Así que es esa...". A Destino siempre le ha gustado imaginarse que habla a todas horas de ella con sus amigos, y que éstos le llaman pesado por eso.

Entonces caminarían juntos y se divertirían como en las pelis americanas se divierten las parejas que se sabe que van a acabar liados al final, pero que todavía no han empezado a salir, porque al principio de la peli se odiaban a muerte. Entonces se imagina Destino que él la miraría con esa mirada que siempre se imaginaba cada vez que se imaginaba que todo esto ocurría.

Y le diría esas palabras que siempre se había imaginado que le diría. De sus labios saldrían todas y cada una de las palabras de la letra de esa canción. Y, esa letra, iría dirigida a ella, sólo a ella.
Porque claro, él, siendo tan bruto, nunca se había enamorado, y no tenía otra forma de decirle esa cosa que dedicándole la letra de esa canción. Era una canción tan bonita... Era algo así como sin tí me moriría, y cosas así. Tú das sentido a mi mundo de locura, eso era.

Y entonces...

Entonces Destino lloraría, porque sabe que todo esto es mentira, y que siempre había sabido que él nunca vendría, que nunca iría con ella, que nunca la miraría así, que nunca le diría esas palabras con las que ella siempre fantaseaba, que nunca la recordaría, que ni siquiera se alegraría de verla, ni siquiera le diría "te quiero", porque Destino sabe que nunca fue capaz...
Porque en el fondo ella sabía que siempre se había hecho una idea equivocada. 

Y entonces Destino en ese momento se acuerda de que esa canción siempre la hace llorar.

Frost

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Sylvia Ji

Air de Primtemps

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Elvira Amrheim

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